
Al igual que con la escritura eficaz, mantener a la audiencia, sus expectativas y limitaciones de la mente son clave para hacer atractivas presentaciones de PowerPoint. El neurocientífico cognitivo de la Universidad de Harvard Stephen Kosslyn ha estudiado en cientos de presentaciones de diapositivas digitales, el seguimiento de su impacto en el público voluntario. "En general, los humanos tienen un conjunto medible de limitaciones y hay que respetar eso", dice.
El cerebro humano adecua su estructura a las cambiantes condiciones del entorno del organismo humano, la característica que distingue el tejido cerebral es lo que se conoce como Neuroplasticidad, habilidad cerebral para modificar su propia estructura en respuesta a las experiencias ambientales.
De acuerdo a lo anterior, toda la clase debe estar dirigida a lograr los objetivos planteados. El uso de diapositivas de PowerPoint pone en juego dos sentidos para el aprendizaje: el auditivo y el visual. El recurso visual puede incrementar la calidad de la presentación, pero si la comunicación del docente con los alumnos no es buena, la clase tendrá malos resultados. Las principales críticas a los docentes son la falla en la selección de los contenidos, excesivo contenido, contenidos no prácticos para la mayoría del auditorio. Es importante saber lo que los alumnos desean y necesitan ver y oír. En base a la necesidad de los alumnos se deben plantear los objetivos. Los docentes debemos recordar que los alumnos retendrán poco de la clase (5 %). Al presentar un PP Hay que orientar a los alumnos sobre lo que estamos mostrando. Destacar lo relevante. Dar tiempo a que los alumnos asimilen la información ya que el uso inadecuado del PowerPoint puede degradar en forma importante la calidad de una clase.
Un artículo expuesto en EEUU, Sleeping Through PowerPoint, nos muestra claramente algunos vicios en el uso de esta extraordinaria herramienta. En efecto, como en todas las cosas de la vida -y como ocurre con todas las herramientas- la utilidad de ella no va a radicar tanto en sus propias potencialidades, como en el uso que de ellas hagan quienes las utilizan y aquí es donde el PowerPoint en educación puede llegar a convertirse en un héroe o en un villano.
Cuando el PowerPoint es usado como el apoyo audiovisual que es, cuando el contenido y diseño de las diapositivas son el perfecto complemento de lo que el docente expone o de lo que estudiantes analizan, las potencialidades educativas éste se despliegan alcanzando diversos estilos de aprendizaje y variados tipos de inteligencia. Multiplica exponencialmente las posibilidades para que una clase logre calar en los alumnos. Pero, por otra parte, todos hemos visto usos en los que más nos valdría estar durmiendo una grata siesta que asistiendo a una verdadera tortura audiovisual.
Como apoyo a clases a distancia, en modalidad e-learning, el PowerPoint resulta una herramienta exquisita, irremplazable, aporta dinamismo y medida profundidad. Pero, claro está, se requieren presentaciones que exploten adecuadamente el uso del lenguaje audiovisual y todas las posibilidades que ofrece.
El PowerPoint producido y usado por estudiantes en sus exposiciones, no es otra cosa que el reflejo del acondicionamiento al que los hemos sometido con nuestras clases.
¿Los PowerPoint de tus alumnos son aburridos? ¿Leen todo textualmente?
En la mayoría de los casos es el reflejo de lo que les hemos enseñado o, al menos, van a manifestar brutalmente lo que no hemos logrado transmitirles.
Finalmente debemos confesar que nos gusta el uso del PowerPoint en Educación, pero como todas las herramientas, nos gustaría más un maestro que lo sepa usar.
